Laura Baena lleva al Congreso la exigencia de un Pacto de Estado por la Conciliación
Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres y presidenta de nuestra Asociación, ha comparecido este miércoles ante la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados para reclamar que la conciliación se convierta definitivamente en una cuestión de Estado.
Durante su intervención, ante los grupos parlamentarios que han asistido, Laura ha trasladado al Congreso una reivindicación que llevamos años defendiendo: la necesidad de impulsar un Pacto de Estado por la Conciliación que dé respuesta a un problema estructural que sigue recayendo fundamentalmente sobre las mujeres. “Las mujeres estamos renunciando porque el sistema no acompaña la maternidad”, ha señalado Laura durante su comparecencia.

La presidenta de Yo No Renuncio ha defendido que la conciliación no puede continuar tratándose como un problema privado que cada familia debe resolver como pueda en función de su capacidad económica, su situación laboral o la red de apoyo de la que disponga. “La conciliación no puede seguir siendo una cuestión privada. Tiene que ser una cuestión pública y el Estado tiene una deuda para con las madres, urgente de solucionar”, ha afirmado.
Tras la intervención de las portavoces parlamentarias, Laura ha reclamado la necesidad de acuerdo para conseguir avances legislativos en materia de conciliación, “no es comprensible la fragmentación parlamentaria y la falta de acuerdo constante en el Congreso que lleva al abandono de las familias que siguen conciliando como pueden”, ha señalado Baena para concluir que “sois vosotras quienes deberíais reflexionar sobre cómo la política está dejando de representarnos en cuestiones tan vitales como los cuidados”.
El 82% de las mujeres toma decisiones laborales que afectan a su carrera cuando se convierte en madre
Durante su intervención, nuestra presidenta, ha puesto sobre la mesa algunos de los datos que reflejan las consecuencias de la falta de conciliación. El 82% de las mujeres ha tomado decisiones que han afectado a su trayectoria laboral al convertirse en madre. Reducciones de jornada, excedencias, renuncia a oportunidades profesionales o cambios de empleo para encontrar horarios compatibles con los cuidados forman parte de esa realidad.

Pero el coste no es únicamente profesional o económico. Tres de cada cuatro mujeres sienten que la falta de conciliación ha afectado a su salud física o mental. Para nosotras, estos datos evidencian que el trabajo de cuidados continúa sosteniéndose en gran medida sobre el tiempo, el salario y la salud de las mujeres. Ha insistido durante la comparecencia que el cuidado de las mujeres y madres es una responsabilidad social que tiene consecuencias graves, que no se están tomando en consideración política.
“Esto no ocurre porque las madres no sepamos organizarnos. O porque no queramos trabajar. O porque no sepamos pedir ayuda. Ocurre porque seguimos teniendo un sistema en el que el trabajo de cuidados se sostiene, en gran medida, sobre el tiempo, el salario y la salud de las mujeres y al final no podemos más y renunciamos, ante la incompetencia de una política que nos ha abandonado”, ha explicado.
La falta de conciliación también condiciona la decisión de tener hijos e hijas
hemos trasladado también a la Comisión de Igualdad el coste social de esta realidad. El 68% de las madres hubiera tenido más hijos o hijas si hubiera contado con medidas de conciliación que permitieran adaptar su jornada sin penalizar su salario. Para la Asociación Yo No Renuncio, este dato demuestra que hablar de conciliación supone hablar también de desigualdad, empleo, salud, cuidados y del futuro de las familias.
“Conciliar no puede depender de que una persona tenga dinero, una jefa que se lo permite, una familia que le ayuda o una abuela disponible. La conciliación tiene que ser un derecho efectivo y para ello necesitamos presupuestos y legislación. Llevamos años reclamando una norma desarrollada que ponga los cuidados en el centro”, ha señalado Laura.
Un derecho que, además, debe diseñarse desde la corresponsabilidad y con perspectiva de género para evitar que las medidas destinadas a facilitar los cuidados sigan siendo asumidas mayoritariamente por las mujeres y terminen perpetuando la desigualdad.
Siete reivindicaciones para avanzar hacia un Pacto de Estado por la Conciliación
Durante su comparecencia, Laura ha vuelto a defender ante las instituciones siete medidas que la Asociación Yo No Renuncio viene reclamando para avanzar hacia una conciliación real y corresponsable. No se plantean como medidas aisladas, sino como parte de una respuesta integral a un problema que afecta de manera transversal al empleo, los salarios, la salud, la organización del tiempo y la igualdad:
1. Reducción de jornada por cuidado de menores y personas dependientes sin pérdida salarial.
2. Retribución del permiso parental de ocho semanas.
3. Ampliación de los permisos por nacimiento, acogida y adopción.
4. Flexibilidad en la reincorporación al puesto de trabajo.
5. Incapacidad temporal después del parto.
6. Aceptación obligatoria de la adaptación de jornada.
7. Planes de conciliación obligatorios en las empresas.
“No queremos ayudas parche, queremos derechos”
Laura ha insistido durante su intervención en que estas reivindicaciones no pueden abordarse de manera aislada. Son el resultado de años de escucha, investigación y trabajo de la Asociación Yo No Renuncio para visibilizar realidades que durante demasiado tiempo se han considerado un problema privado de las mujeres y de las familias. Y ha recordado que estas propuestas se presentaron en el Congreso el pasado 4 de mayo, después de llevarlas personalmente en Moncloa al presidente Sánchez.
“No es cuestión de ayudas parche para las madres. Queremos derechos que nos protejan a nosotras y a las familias. Que nos permitan ejercer la maternidad con dignidad. Porque sin conciliación no hay futuro”, ha afirmado.
La comparecencia ante la Comisión de Igualdad supone así un nuevo paso en la labor de incidencia política que la Asociación Yo No Renuncio desarrolla para situar la conciliación en el centro de la agenda pública.
“Queremos proteger a quien cuida. Queremos que los hombres puedan y deban cuidar. Queremos que las empresas formen parte de la solución. Queremos que ninguna familia tenga que resolver individualmente un problema que es colectivo. Y no queremos que ninguna mujer tenga que renunciar”, ha concluido Baena.
